LO QUE ESTÁ POR LLEGAR.



Más paro, aumento de los tipos de interés y  menor crecimiento; éstas son las nuevas previsiones macroeconómicas del gobierno. En la macroeconomía, en el estudio del funcionamiento de la economía en su conjunto, el individuo como unidad económica no se percibe, las previsiones manejan cifras en las que nuestra intervención es imposible, aunque sus consecuencias den directamente en la línea de flotación de la economía de nuestra casa. Nosotros, como ciudadanos, hemos de estar a verlas venir, vengan como vengan, y a soportar estoicamente lo que nos caiga.

Supongo, que cuando se habla de todas estas variables macroeconómicas con normalidad, es  además de porque entiendes, porque no te afecta directamente; que su variabilidad no te ponen en el punto de mira ni el bolsillo al aire.

Me gustaría saber por ejemplo qué siente la Vicepresidenta Económica cuando una vez conocido el panorama económico, y una vez estudiado, nos lo cuenta y llega su final de día; qué piensa exactamente cuando se va a dormir. Si sabe o se llega a imaginar en algún momento lo que es una economía doméstica nula. Yo tampoco lo sé a día de hoy, soy afortunada. No sé lo que es no poder dar a tus hijos lo que necesitan, pero confieso que alguna vez he pensado en ello; como los demás, soy un sujeto potencial de semejante tesitura.

La realidad es que a las economías domésticas y a las empresas, no nos queda otra que quedarnos a verlas venir.  Y desde mi cabreo existencial, a la única conclusión a la que llego, tode sea dicho, desde mi ignorancia, es a la de que la vida económica es pura incertidumbre. No digamos ya de lo que llega a ser la economía de mano de estos políticos que nos rodean. Y no tiene menos peso constatar que esa incertidumbre, cuando tratas de llevar a una familia a buen puerto, es una compañera que además de desesperante, es muy angustiosa.  ¿Es este pensamiento también puro populismo, simple demagogia, Sra Ministra? ¿Usted lo creería así?

Quisiera saber si este nivel de incertidumbre pudiera haber sido evitado con un poco más de empeño, previsión y ganas de gobernar, si haciendo lo que había que hacer bastante antes, hubiéramos podido estar en un nivel menos angustioso económicamente hablando. Si al gobernar, al determinar lo que necesariamente se ha de hacer, y ejecutarlo, no se mirara el recorte de votos electorales que ello supondría.  Es sabido que en la vida, si no miras de frente los problemas que te vienen, al final te los comes igual, pero más inflados, más avinagrados y con menos posibilidades de éxito. Y ello siempre con un coste mayor. Da igual si el problema es económico o existencial. O lo miras de frente, o se te sube a la chepa y ya no te lo puedes quitar. Claro que en este caso, quien la paga, no es quien la caga (perdón). En este caso la pagamos los ciudadanos de a pie, es decir, todos aquellos representados. Los representantes ya han blindado más que mejor sus propias unidades económicas familiares.

Es curioso observar cómo la opinión de los economístas y la de los representantes del gobierno, pocas veces coinciden. ¿Por qué normalmente no ocurre? No digamos ya las opiniones de la oposición frente a las del gobierno; hablando de la misma realidad parece que estuvieran en diferente galaxia.  Eso denota absolutamente una manipulación vergonzosa por ambos lados. Para mí que las leyes de la economía se las pasan ambos por el mismísimo arco del triunfo.

El paro, asegura la Vicepresidenta Económica, no superará los 5 millones. Los economistas por otro lado comentan que hasta el 2014 el paro no empecezará a tener un descenso considerable. La tasa de crecimiento del desempleo se estima en un 19´8%, se piensa que no sobrepasará el 20%, pero ya suenan datos de que puede estar en el 20´5%.  ¿Es posible entonces que el paro no supere a los 5 millones hasta ese 2014 cuando a día de hoy el número de parados es de 4.696.600 personas? ¿De verdad puede uno creeerse esto?  El gobierno asegura que la disminución del desempleo se empezará a notar mucho antes del 2014,  y dan como fecha el final de este año. Sinceramente, ojalá pudiéramos creerlo. La tasa de paro es una lacra angustiosa que necesariamente ha de ser solventada.

La destrucción de empleo y las nueva incorporación de personas a la demanda de empleo nos ponen ante una tesitura complicada y en mi opinión, en absoluto solventable y generadora de certidumbres a corto plazo. Nos hallamos en la cuerda floja de la economía. Y siguen las dudas. ¿Cómo fluctuará el empleo? ¿Cuándo se podrá hablar de un aumento de la oferta laboral? ¿Se puede crear empleo en las condiciones y circunstancias económicas a las que nos enfrentamos? Se habla de oscilaciones estacionales durante todo el 2011, y se constata que el crecimiento neto de empleo empezará a notarse en el 2012. Nos queda, si esto es cierto, todo un año con sus 365 días en la incertidumbre de lo que le va a acontecer a nuestros bolsillos. ¿y será posible que sólo sea durante un año con los datos que están cayendo?

El aumento del paro, unido a la subida del precio del petróleo, a la subida de los tipos de interés, y a otras no minimizadas subidas en gastos básicos, nos mantienen además de escépticos, con la moral por los suelos y por qué no decirlo "acojonados". El gobierno en cuestión de petróleo vuelve a ser optimista, pero la cuestión primordial es si el gobierno está siendo realista. ¿Es real todo esto que nos cuentan? Lo cierto es que los datos de unos y de otros no concuerdan, y así,  cuán difícil es oír alguna conclusión honesta. En economía, los profesionales no hablan más que de la palabra incertidumbre, y lo que el ciudadano sabe es que esa realidad que hoy es la incertidumbre en las familias se puede llegar a convertir en toda una crisis existencial, y toda una ausencia de futuro.

Escucho todos estos datos con preocupación y escepticismo, y no quiero pensar lo puede ser oírlos cuando  el paro afecta a todas las personas activas de una familia. Si a todo esto, le uno los datos descubiertos tan sólo en estos días, sobre la corrupción política que se da en nuestro país, el cabreo se vuelve indescifrable. Y me pregunto si realmente nos merecemos esta clase política, ¿de verdad que nos la merecemos?

Y sí, Señora Ministra, ustedes deben ser los primeros en dar ejemplo. No me diga que es cuestión de forma, o que se trata de un simple populismo, cuando se les pide a ustedes que empiecen a recortar gastos. Porque si no es cuestión de fomas y sólo lo es de fondo, el fondo que ustedes manejan es impresionante. Porque va a ser que sí, que los pequeños gestos de ustedes, pueden hacernos ahorrar pero que mucho dinero. Que con lo que cada uno de ustedes gastan al día en dietas, bien podría comer una familia normal durante... ¿un año? Como representantes políticos, les pediría por favor que bajen un poco a la esfera económica de la ciudadanía a la que representan, a la que gobiernan, y de la que día sí y día también, ustedes se ríen a la cara.

Señores políticos, si ustedes decidieran aterrizar en la realidad, si fueran conscientes del día a día de muchos de los ciudadanos a los que representan, quizá se vieran empujados a gobernar honestamente. No quiero pensar en los efectos que tendria si su vocación real  fuera la de gobernar para el beneficio de la sociedad, y no para su propio lucro y/o el beneficio de su mismísima familia y amigos. No quiero pensarlo porque si lo hago, ahora mismo me subiría la tensión enormemente por comprobar el país tan enormemente solvente que seríamos si ustedes no robasen tanto y pretendieran ser lo que son, un ciudadano más. Sinceramente, son ustedes una clase política lamentable.




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