... A VUELTAS CON LA CULPA DE INTERNET.




Antonio María Rouco Varela, que hoy  ha sido reelegido para la presidencia de la Conferencia Episcopal Española, advirtió a los jóvenes sobre la atracción de las redes sociales que propician una estilo de vida virtual y vacío de encuentros y relaciones verdaderamente personales. Asi es como analiza Rouco Varela esta herramienta de comunicación universal que es internet, en el discurso inaugural de la XCVII Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal. Además, ha insistido en que los jóvenes no sólo están expuestos a la influencia desorientadora del relativismo y de una actitud guiada por la indiferencia hacia el bien, sino también por una coyuntura histórica caracterizada por una crisis económica, socio política, cultural y ética con pocos precedentes.

Con los debidos respetos, no puedo estar más en desacuerdo con estas palabras. La naturaleza del medio no es moral. La naturaleza de internet no es moral, internet no es en sí mismo ni bueno ni malo, es simple y pura tecnología; ofrede su estructura electrónica como medio de comunicación. Internet es una posibilidad para aportar y recibir información sin precedente en la historia de la comunicación, es en sí mismo un medio para el ejercicio de la libertad. Hoy nos podemos comunicar más y mejor. Si no lo hacemos, si nuestra comunicación pudiera ser puro maniqueísmo, simple demagogia o un atentado al honor y a la dignidad de las personas, el juicio de acción inmoral no le pertenece al medio, le pertenece al comunciador, a quien difunde elementos distorsionantes, falsarios y denigrantes. Es a quien es responsable de la información a quien pertenece el calificativo de amoral, y por amplitud, es susceptible de ser enjuiciado además de por la moral, por la ley, en los casos así prescritos por ella.

La moralidad pertenece al hombre, es el hombre el que realiza actos buenos o malos, es al ser humano a quien pertenece el juicio y la moral sobre sus acciones, no al medio con que las realiza. La naturaleza de internet es la que tiene cualquier medio de comunicación, es un simple medio, es la posibilidad, y es evidente que pudiera estar mal utilizado, sí, pero el juicio moral sobre esa mala acción  comunicadora le pertenece al hombre que esta detrás de los datos, nunca al medio. 

Y perdóneme usted si pienso, esto ya es muy personal, que esta parrafada con la que nos ha sorprendido, obedece a las pocas ganas que la Iglesia ha tenido desde siempre para avanzar al ritmo que lo hace la vida. Es como si ustedes sintieran que la libertad, inherente a la persona, a ustedes les molestase. Se me hace evidente que aquello que hace a las personas más libres, y por lógica más responsables, a ustedes les cuesta, y les cuesta siglos. Usted ha calificado a internet como un instrumento poderosísimo para informar y comunicar globalmente, y así es. Yo le animaría a que lo conociera un poco mejor. No es más que el reflejo de la misma vida, y aquí, también hay mucho de bueno, de muy bueno. Hay cosas muy buenas que por internet circulan todos los días. Pero siempre catalogamos internet por lo que dicen otros, no por lo que vemos. Eso lo he comprobado más de una vez en conversaciones con personas que hablan mal de intertet; simplemente no lo usan, y se hacen garantes de una opinión que no elaboran desde su experiencia.

Sobre el relativismo, tan instaurado en nuestra sociedad según su valoración, internet lo único que ha hecho es, si cabe, ponerlo más en evidencia. Yo no creo que los jóvenes estén expuestos a la influencia desorientadora del relativismo por culpa de internet, sino más bien por las escasa formación y las pocas ganas de las generaciones que los preceden de sentarse a educar. Y en vez de echar valones fuera, pregúntese qué parte es la que la Iglesia dejó de hacer para que las cosas estén como están.

Yo, personalmente no creo que exista una actitud generalizada por la indiferencia hacia el bien, no lo creo. La gente quiere el bien, se preocupa, e intenta que sea una realiad. Es cierto que hay jóvenes absolutamente desorientados, padres también muy desorientados, y es así, porque este mundo cambiante es muy complicado. Y no es fácil para las familias de hoy, llevar el ritmo que se nos exige, sin dejar ciertos huecos. Y no hablemos ya de los huecos que la Iglesia nos deja a los creyentes, es enorme la distancia entre lo que ustedes preconizan, el ejemplo que dan y nuestro día a día. Y le digo, es muy complicado, sí. Y hacemos lo que podemos. Y le garantizo que es muchísimo el esfuerzo de las familias por salir adelante, y por hacer las cosas, y hacerlas bien.

Es más que evidente que la coyuntura histórica actual se caracteriza por una crisis económica, socio-política, cultural y ética importante (pero no la única ni la primera que ha vivido el mundo, ni la última, la vida es lo que tiene, es cambiante, dinámica, cae y se vuelve a encauzar y seguirá avanzando), pero también le digo que esa actitud, donde se ve rotundamente afianzada es en quienes para absoluto bochorno de los de a pie, deberían dar ejemplo. Y no, no quiero echar balones fuera, tenemos mucho que recapìtular sobre las acciones propias como para estar echándole la culpa a internet. Hay mucho por hacer, porque el reto está ahí; lo que hagas hoy, será la estructura que sostenga el mundo de las futuras generaciones, de nuestros hijos, y de los hijos  de nuestros hijos. Quiero decirle que lo que hoy vivimos, está intimamente relacionado con el ayer de los que nos precedieron. Intentemos pues hacer las cosas bien, y avanzar con la vida. Con la propia. Y usted, Sr. Rouco Varela, como representante de la jerarquía de la Iglesia, a mi juicio, cada vez se aleja más de la realidad, de la vida de sus fieles, y del mundo al que se enfrentan.



No hay comentarios: